Esta mañana me desperté con el cuerpo contento y me dije : " tate que hoy vas a tener un buen día" , y efectivamente lo he tenido. De entrada no podía ni abrir los ojos porque anoche se me olvidó quitarme el rímel y los ojos eran como dos tiras de velcro. Así y todo me puse el pijama, porque yo cuando me levanto me lo pongo y me lo quito para acostarme, y me fui al cuarto de baño a lavarme bien la cara y abrir los ojos con gran trabajo. Después me fui a mí terraza que la tengo con más flores que un patio cordobés. En realidad, tengo dos tiestos: uno con un palo que no tiene ni oficio ni beneficio y otro con una hoja verde de padre desconocido. La verdad es que me da mucha alegría ver esa profusión de verde.
Cuando ya le di los buenos días al jardín me fui a la cocina a por mi cafelito, ( sin él no soy nada ) así que puse la cafetera en la vitrocerámica y mientras se hacía me fui al sofá. ¡ Que maravilloso es estar sola y hacer lo que te dé la gana !.
Pasado una hora me acuerdo del café. Me levanto rápidamente y me doy cuenta de que puse el café pero no el agua.
Horror 😱.
Tal cual me voy al bar de abajo pensando que no encontraría a nadie conocido. Yo nunca veo por la calle a ningún conocido porque voy sin gafas y solo veo bultos y pienso que los demás me ven igual.
Lo importante es meterme entre pecho y espalda un café doble y un pitufo de sobrasada y en esa estoy cuando siento que me tocan el hombro y me dicen: hola vecina. ¡ Trágame tierra !. Es mi vecino Manolo el bombero buenorro, lo conocí por la voz y por su perfume a humillo que nunca se le quita.
Ah, Manolo, no te había visto...
Continuará.






