sábado, 14 de febrero de 2026

Que viene la poli


 

Hoy he leído poco, apenas veinte páginas pero con el jaleo de casa no me concentro. Estoy con una novela policíaca de Jo Nesbø, un autor noruego. El libro va todo de encontrar a un asesino al que se le tuerce la cosa y mata al que no es y no al que es, así que tiene que encontrar al otro pero como ya anda dislocao del to mata a cualquier que lo mire con mala cara. El inspector Harry Hole le sigue la pista pero mu de lejos pa hacer más larga la historia. Total que en la morgue le han dicho que un poquito de por favor porque la tienen a tope y ya no dan pie con bola. A to esto, están en Oslo con veinte grados bajo cero y el asesino se ha dejado el abrigo en no sabe donde y no hay ni un puesto de castañas pa calentarse las manos. Que INRI tiene el tío que lleva ya los pies llenos de sabañones y no se puede esconder en ningún sitio. El poli tiene un agujero en el bolsillo del abrigo y ha perdido el móvil y también está desconectado de sus compañeros. Vamos, un laberinto con nombres en noruego donde no distingo entre nombre de persona o calle ni entre ellos, ellas o elles. Cuando lo termine os hago un kocris 

miércoles, 11 de febrero de 2026

Yo soy así


 

Me cuento mentiras

Me canto canciones 

Soy una princesa en mi castillo 

Me visto a mi gusto 

Digo lo que quiero 

Hablo con quien quiero

Prefiero animales a algunas personas 

Me abrazo a los árboles 

Camino sola y empiezo a volar 


domingo, 8 de febrero de 2026

El viento que no cesa


 

Este viento que no cesa ya me tiene desquiciada. Acabo de poner un CD para llevar mi atención hacia otro sitio. Es un CD antiguo, de Los Panchos, con boleros de toda la vida, de los de amores imposibles y con amenazas de abandonar este mundo si el amor no es correspondido. No como ahora con el reguetón y el Perreo que lo más amable que te dice es : ahí te pudras, so puta. Mira, parece que ya oigo menos el viento o será que tengo la cabeza tan tarumba que ya ni lo noto. Si, ahí sigue, se acaba de caer un contenedor de basura en un coche y ha saltado la alarma. Ahora se me ha ido la cabeza al reguetón y el romanticismo escondido en su letra : perrea perrea y mueve ese culo como solo tú sabes hacerlo, perra.  Poesía pura. Que se quite el bolero que canta a la mujer de piel alabastrina,¿¡ adónde va a parar !? no le llega al perreo ni a la suela de los nikes. Bueno, esto parece que ahora sí se calma. Al menos ya no me quedan macetas en la ventana, yo diría que se acaban de suicidar dado el arte que tengo con las plantas. En fin, voy a seguir con lo que hacía. ¿ Y que estaba yo haciendo ? Tengo la cabeza que solo me sirve pa llevar pelo. Ah! si!, me quejaba del viento que no cesa ( como el título de una novela ).

sábado, 7 de febrero de 2026

La bala


 

La bala cumplió religiosamente con su cometido, desgarrar el corazón de su víctima. Explotó en el centro del pecho y la camisa de aquel desgraciado se convirtió en un flamante lienzo blanco donde la sangre roja dibujó sin miramientos un dibujo abstracto, casi poético, por donde escapó su vida. Se fue desmoronando poco a poco; primero cayó de rodillas como implorando a la muerte que no se demorara más, después su cara se convirtió en una máscara grotesca de dolor y por último se derrumbó mordiendo el polvo de la calle. Y ahí quedó tumbado en decúbito prono sin que nadie hiciera nada. Todos dieron por sentado que era culpable de algo aunque nadie se preocupó por investigar. Un muerto más no importa en ciertos lugares.

viernes, 6 de febrero de 2026

Una música


 

Una música de piano entra por la ventana que a pesar de ser febrero tengo abierta. El aire la trae como si fuera un recién nacido, en brazos. Entra de puntillas porque no quiere inmiscuirse en ningún alma sin que le den permiso. Se reparte por toda la habitación con dulzura. De pronto, todos callamos y se nos ve la ausencia en los ojos. Ya no estamos aquí, cada cual se ha ido a un momento diferente de su vida. Yo me voy a mí infancia donde siempre me encuentro. Juego con mi muñeca preferida, de vez en cuando miro a mí madre que hace punto en el sofá. La veo desde mi poca altura, tan guapa y tan ausente como siempre pero sé que si está ella no me pasará nada malo. El mismo piano que me lleva me trae y ahora soy yo esa madre que cuida a los demás y en quién confían.

martes, 3 de febrero de 2026

Las gaviotas


 

Estoy aburrida y agobiada en casa, así que, me planto unos vaqueros, una camiseta y mis zapatillas de andar caminos. Dejo el reloj y el móvil en la mesita y solo me llevo la documentación. Tengo la cabeza llena de nubarrones y los bolsillos llenos de piedras, solo miro al frente y me pongo a andar. A cada paso voy sacando una piedra y dejándola en el camino. Ya me encuentro más ligera y me yergo. Sigo espantando nubes negras a medida que avanzo sin rumbo. Me fijo en los pájaros que vuelan, en aquel árbol enorme que se expande en el espacio y sin saber cómo, llego a una playa .Me quito los zapatos y la arena me hace cosquillas; el cielo y el mar se confunden en el horizonte de una forma casi impúdica, como dos amantes que se abrazan con un lazo inextricable. Ya no peso nada, estoy limpia y sonrío, muevo mis brazos como si fueran alas y un grupo de gaviotas me invitan a ir con ellas. Me siento libre pero con miedo. La libertad es para valientes porque nadie les retiene pero tampoco los sujetan en caso de caída. Las gaviotas me ayudan a levantar el vuelo y me marcho siguiendo al sol como un Ícaro cualquiera.

jueves, 29 de enero de 2026

Los olvidados


 

No me conoces ni yo te conozco pero siento tu pena en mi corazón. Siento el desprecio con que giran la cabeza para no verte, porque la pobreza les incomoda, incluso les da miedo que se les pegue y algún día se vean igual que tú, viviendo en la calle. 

No hablo tu idioma ni tú hablas el mío pero en nuestro llanto nos reconocemos.

Que viene la poli

  Hoy he leído poco, apenas veinte páginas pero con el jaleo de casa no me concentro. Estoy con una novela policíaca de Jo Nesbø, un autor n...