martes, 13 de octubre de 2026

Un pilates especial

 



El lunes de la semana pasada dimos una clase de pilates estupenda, como siempre, y al salir nos dijo Pilar, la profe,: el próximo día venid con ropa bien cómoda que os voy a dar una sorpresa. Ya en la calle hicimos corro hablando de cual sería la prenda más cómoda para ponernos y yo dije, de broma ,que con diferencia era el pijama. Al miércoles siguiente estábamos todas esperando en la puerta cuando vimos a Carmen venir en pijama. Sí, uno monísimo lleno de ovejitas y yo pensé que como siempre dice que tiene insomnio pues de noche se dedica a contarlas. Entramos todas con las expectativas bien altas, subimos a la clase y Pilar dijo: hoy haremos una clase de pole dance. Ojipláticas nos quedamos. Pero seño, que esto es muy difícil y nosotras ya tenemos una edad un poco delicada, dijo Karina. Es muy fácil y vosotras tenéis ya un nivel bastante alto de pilates, respondió Pilar. A ver ¿ alguna voluntaria?, solo es cuestión de agarrarse fuerte a la barra. Carmen que oye mal del pie izquierdo levantó la mano sin saber por qué. Estupendo, valiente, tú agárrate y nosotras te empujamos hasta que empieces a girar. Pero si yo no he dicho nada, dijo quejumbrosa. Po ta guantas por golismosa, le interpelé. Así que la pobre, con su pijama de franela y sus ovejitas, se agarró a la barra como si le fuera la vida en ello sin saber que le iba de verdad. Nosotras empezamos a empujarla para que rotara y en un pis pas aquello se puso a girar como una carraca. La franela le rozaba y pronto empezó a oler a quemado, hasta que saltó la chispa ( es una persona muy chispeante) y se convirtió en un cirio Pascual. La oímos decir : salvaos vosotras que pa mí ya es tarde, entonces, yo que soy mu avispá le grité a Manoli: dale con el extintor, el extintor, el extintor y le dió, le dió tanto que no le dejó un diente en su sitio.

Finalmente se pudo soltar de la barra y ahora descansa en paz en su casa hasta que se le pase el shock. Dice que de noche ve extintores y una loca la persigue.

Querida Carmen, ven el lunes a pilates que te recibiremos como te mereces ( con extintores ) 🤭

lunes, 12 de octubre de 2026

Tú, Víctor


 

Te quise antes del antes, antes del nada antes del todo. Desde que eras apenas una célula dividida y te acomodaste en un rinconcito de mi cuerpo. Allí, bajo mi protección, empezaste a crecer oyendo mis latidos. Un día decidiste salir a conocerme. No era tu tiempo pero tenías premura por ver mi rostro. Personas que no conocías te cogieron primero pero sé que tú me buscabas a mí, solo a mí. Te pusieron sobre mi pecho y al escuchar un sonido conocido te tranquilizaste, eran los latidos de un corazón que llevabas meses oyendo. No sé qué fuerza te hizo levantar la cabeza y entonces nuestras miradas se encontraron. Y ahí un lazo transparente y fuerte nos unió para siempre.

domingo, 11 de octubre de 2026

Yo soy el cantante

 


 

Nadie sabía por qué aquel tipo se empeñaba en cantar la misma canción cada noche. Él sí lo sabía pero no dejaba entrever ninguna emoción. El sitio era un club de mala muerte en el Madrid de la posguerra, sucio y casi obsceno. Llegaba siempre una hora antes e iniciaba el ritual; una vaso con miel y limón para hacer gárgaras que le afinara su voz ronca de fumar ese tabaco asqueroso, un vaso de whisky después para entonar el estómago y el eterno tarara tarara ta ta. Llegada la hora se sentaba en el escenario en un taburete, se echaba hacia atrás el fedora gris y fijaba en el fondo de la sala la vista esperando que por cualquier dudoso milagro entrara ella. Nunca sucedió pero el sigue con la eterna canción 🎵Es la historia de un amor como no hay otro igual... 🎵

miércoles, 7 de octubre de 2026

Sucedió una noche


 

Ya había anochecido y ella aún tenía que repasar unos expedientes. La noche pintaba sin luna y una tormenta había dejado mucha humedad en el ambiente. Cuando dieron las diez, cerró todas las carpetas, se puso la gabardina y enfiló la calle. Apenas había tráfico. Esos días de lluvia y frío la gente se recogía pronto en sus casas. Cuando dobló la primera esquina se dió cuenta de  que había olvidado el paraguas pero no merecía la pena volver, ya estaba a punto de llegar a casa. La calle presentaba un aspecto desolado, las farolas apenas desprendían un haz de luz. Algo en el aire le traía un recuerdo ingrato, era como un perfume conocido y odiado. Sin querer pateó algo en el suelo, era pesado pero blando. Se agachó y palpó una especie de lona que cubría lo que parecía un cuerpo desmadejado. Era un hombre que conocía bien, desde hacía semanas la seguía cada tarde a su casa. Solo le tomó el pulso y vio que no tenía. Se levantó despacito, hizo una mueca con la boca parecida a una sonrisa y susurró: todo ha salido como esperaba

martes, 6 de octubre de 2026

Cuatro maduritas


 

Ayer, era el día de la comida que hacemos todos los meses mis amigas Belén, Jesusa, Ángeles y yo. Fuimos a un italiano pero no había ningún italiano en el restaurante, así que nos quedamos con las ganas de decirle ciao, parlare o andiamo que son las únicas palabras que nos sabemos en ese idioma. Llegado a un punto de la comida en que el vino había corrido de lo lindo e intentando buscar nuevas aventuras Belén dijo que teníamos que ir las cuatro a un " scape room " porque era una forma original de pasar un buen rato. A Jesusa eso la pilló con el paso cambiado y dijo mientras le pegaba un buen tiento a su pizza : ¿ de quien hay que escapar que yo me pongo a ello ahora mismo ?. No Jesusa, solo es un decir, dije yo con la boca llena de spaghetti y unos cuantos más colgando. Además ya estamos más que idas de la cabeza pa que vamos a correr más. Ángeles que no estaba con el paso cambiado pero si con el oído sordo dijo abriendo los ojos desmesuradamente : yo creo que quién nos persigue es " room " y a ese me lo cargo yo ipso facto de un zapatazo.

La chica que atendía nuestra mesa, viendo que la cosa se le "escapada" de las manos, se acercó sigilosa y nos retiró la botella de vino que estaba a medio consumir. Belén que estuvo muy " ojo avizor " se agarró a ella con desesperación e insistía en que eso era el último reducto de humoridad que nos quedaba así que se negó tanto a soltarla que aún vacía se la llevó a su casa.

Después de la comida, muy apetitosa por cierto, fuimos a tomar un té, infusión, chai y roiboo a la tetería de siempre. De entrada probamos a sentarnos en todas las sillas para ver cuál se ajustaba más a nuestro contorno. No es que las sillas fueran muy malas, es que nosotras tenemos una forma ergonómica especial. En fin, que andamos con los pies para los portales, tenemos algo de chepa y el culo gordo. Quitando estos simples problemillas somos de lo más monas y divinas y no me explico por qué ligamos por teléfono con los teleoperadores y no cuando salimos a lucir palmito. El día lo echamos divinamente, al final fuimos como ya es tradición en nosotras a comprarnos " bragas especiales para eventos especiales" que guardamos en el cajón como siempre. Y de ahí a casa, cada una a la suya donde nos esperaban nuestros sufridos compañeros. Todo exquisito, con clase y maravilloso.

domingo, 4 de octubre de 2026

Mi madre


 

Andaba yo en la cocina aviando un potaje de lentejas y poniendo una lavadora a la vez cuando miro de reojo y veo a mí madre con cara seria. Ya me barruntaba yo que algo quería decirme, no sé si de la comida o de otra cosa. Me vuelvo y le pregunto ¿ Mamá que quieres ?. Entonces ella hace como que no me escucha y se sienta en una silla. Bueno, ya me dirás lo que quieres pero tengo mucha prisa y no puedo entretenerme a charlar. Al rato noto que me dan unos golpecitos en el hombro, me vuelvo y ahí está otra vez. Mamá, estoy ocupada con la comida así que dime que estoy haciendo mal y terminamos antes. Pero nada, vuelve a sentarse sin abrir la boca. Ya no puedo más con esa mirada inquisitiva y me vuelvo para decirle que ya está bien, que si quiere decirme algo que lo diga de una vez y todos contentos, entonces me doy cuenta de que ya no está y sigo con mi tarea.

Mi madre falleció hace ya once años.

viernes, 2 de octubre de 2026

El pueblo


 

No sé por qué pero tenía que volver al pueblo donde me crié con mi abuelo. Aquel sitio lleno de casas de piedra, olor a pan recién hecho y gente curtida. Allí fue feliz jugando con mi mejor amigo , un gran castaño que en otoño se volvía dorado. Llegué hasta la antigua casa. Delante de la puerta que apenas se sostenía en sus goznes vi el lugar donde un día escondí un tesoro. Debajo del castaño  seguía, medio enterrada, una caja de metal. La abrí y allí estaba, la única foto que tenía de mis padres.

Un pilates especial

  El lunes de la semana pasada dimos una clase de pilates estupenda, como siempre, y al salir nos dijo Pilar, la profe,: el próximo día veni...