Cuando el sol se retira a descansar el olivar se convierte en un campo de sombras.
Sombras amables, tristes o fantasmagóricas donde se reúnen las almas que vagan buscando la paz.
Desde el altozano, un viejo olivo solitario vigila lo que pasa a su alrededor. Multitud de seres sombríos se arrastran por el suelo buscando un hueco donde esconderse.
Corpóreos o incorpóreos que más da, la oscuridad los iguala a todos.
El averno se abre para que entre o salgan las sombras. Esta noche vale todo.
Y mañana con el sol todo parecerá normal.






