miércoles, 11 de marzo de 2026
Manolo el bombero
lunes, 9 de marzo de 2026
Como antes de tí
¿ Que haré con mi voz cuando ya no pueda nombrarte ?
¿ Que haré con mis ojos cuando no pueda mirarte ?
¿ Que harán mis brazos cuando no puedan rodearte ?
Volverán los paseos solitarios junto al mar.
Volverá la cama demasiado grande
Y mi mano se quedará sin tu roce
Ya no sabré buscar mi norte en tu brújula
Y la noche será más oscura y más fría
Y el día más largo.
Como antes de tí.
domingo, 8 de marzo de 2026
Mi miedo
jueves, 5 de marzo de 2026
Me persigue
Cada noche cuando salgo a pasear por el jardín noto que me observan, que me miran fijamente. Yo me arrimo al gran castaño para pasar desapercibida pero es inútil, unos ojos me taladran, me siguen y me desnudan. Las noches no solo me traen el insomnio también me traen su imagen que me imnotiza. Atemorizada no puedo dejar de mirar la gran luna que se se acopla en el firmamento.
viernes, 27 de febrero de 2026
Una noche más
Pilar salió del hospital por la puerta de urgencias después de un turno de cuarenta y ocho horas. Llevaba sobre su espalda toda la tristeza de los casos que había atendido: dos infartos, un atropello múltiple, una parto difícil que acabó en cesárea... Tomó el paseo marítimo aunque eran las seis de la mañana y apenas amanecía, quería respirar aire y vida antes de llegar a casa, oler la sal del mar e ir deshaciéndose de cada problema que le pesaba. En la primera papelera tiró todas las manchas de sangre, en la segunda las lágrimas de los familiares, en la tercera el dolor envuelto en vendas, porque su casa era el útero a donde volver, el silencio indoloro, la luz que no ataca. Y así se fue limpiando de tristeza mientras caminaba junto al mar. Cuando llegó, se dió una ducha caliente y disfrutó de una cama demasiado grande y demasiado vacía pero con la conciencia tranquila.
jueves, 26 de febrero de 2026
Así era
lunes, 23 de febrero de 2026
Cuentos de Eva
Eva es mi nieta. Tiene 9 años. Le gusta mucho leer y escribir cuentos como este;
Había una vez un osito que iba paseando solo y triste porque era de un color raro. Era de color rojo.
Iba paseando como si se hubiera caído en un agujero de soledad, hasta que un día se hartó de esa soledad y empezó a buscar a alguien que de verdad le aceptase.
Iba día tras día paseando solo y triste por la calle hasta que se encontró a un erizo que también estaba solo y triste porque no podía dar abrazos a nadie por culpa de sus pinchos.
El osito pensó que era su amigo perfecto porque cuando lo vio no se rió de su color ; así que el osito le preguntó al erizo¿ Quieres ser mi amigo ? Enseguida le dijo que sí pero que por culpa de sus pinchos no podría abrazarlo. Al osito se le ocurrió cortarle los pinchos al erizo y le pareció bien.
Se los cortó y se pudieron abrazar y ser mejores amigos para siempre.
Manolo el bombero
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