No sé si te vi porque miré o miré porque te vi pero enseguida cerré con fuerza los ojos para tatuarme tú imagen en la retina. Y ya todo era tú: el cielo era tú, el mar era tú, el bosque era tú y cada persona que miraba era tú. Tú imagen aparecía troquelada allá donde ponía mis ojos. Me acostumbré a tenerte presente en cada acto por muy efímero que fuera. Tú, una sola sílaba que guarda un mundo, mi mundo.
miércoles, 16 de agosto de 2023
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