Andaba yo dando un paseo con mi música puesta y mirando al frente cuando de reojo vi que algo parecido a una pelusita esponjosa se movía en el suelo. Al principio creí que era el aire pero no había así que me agaché y vi, no sé, algo que trataba de moverse. La recogí entre mis manos, pesaba menos que una pluma y la llevé a casa. Allí la cuidé, la atendí y le di cariño, no me pedía más, y un día la vi flotar por la habitación y me contó que era un espíritu libre que se había quedado a mitad de camino pero ya estaba dispuesto a seguir. Me dió mucha pena porque yo también tengo un espíritu libre que de momento no se atreve a volar. Subí a la azotea y abrí mis manos para dejarlo libre. Voló y voló y dejó la llamita de la libertad prendida en mí.
lunes, 14 de julio de 2025
Espíritu libre
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
Mi amigo Emilio
Esto lo escribí para un amigo que se está quedando ciego. Hay muchas más formas de ver la vida. Ánimo. Tango para tí Alguien te dijo: la ...

No hay comentarios:
Publicar un comentario