Me desperté al alba con el primer canto de la alondra, cuando extendí mi mano para asirte solo encontré unas sábanas vacías y frías, tan solo la almohada conservaba algo de tí, así que, me abracé a ella con desesperación intentando libar las últimas gotas de tu olor. Esta vez no lloré porque tú antes me habías bebido entera y ya no quedaba ningún fluido dentro de mí. Volví a cerrar los ojos para soñarte pero Morfeo no me concedió esa gracia y tuve que conformarme con repetir tú nombre una y otra vez hasta recuperar mi cordura.
lunes, 26 de junio de 2023
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