De un mar gris metalizado que se confunde con el cielo encapotado se alza una enorme roca altiva. Apalizada por el mar por todos sus puntos cardinales nunca se rinde. Enamora con su gente humilde y orgullosa, su son sonando en cada esquina y su intrepidez al plantar cara al gigante Goliat. Su coloridas casas son como un arcoiris de esperanza. Su testuz no se achanta y de lo poco que te dejan sacas todo lo bueno que puedes. Yo te admiro y te halago desde este malecón hermano.
sábado, 21 de octubre de 2023
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
El hogar
El hogar no es una casa, ni una ciudad, ni una persona. El hogar eres tú, donde te encuentras bien, donde te reconoces o donde tienes el c...
-
Ayer anduve por nuestros lugares. Me senté en nuestro banco y miré el mar por las dos. Sentí que de nuevo estabas a mí lado cogiéndome la ...
-
Esta tarde, después de comer, he cerrado un rato los ojos y he tenido un viaje astral. Juanan que es muy prosaico dice que solo me he do...
-
E ste año mi ritmo de lectura ha bajado notablemente, sin embargo, mi vida social ha aumentado en la misma proporción. He traspasado mis m...

No hay comentarios:
Publicar un comentario