Por fin he conocido a la persona indicada. Nos hemos mirado y nos hemos reconocido. La tomo de la mano y vamos a pasear por la playa; miramos el mar y nos llenamos los pulmones de salitre. Después vamos a comprar libros, sí, libros y la veo feliz. Es tierna y cariñosa. Quizás demasiado confiada pero aunque le hagan daño sigue dándose a los demás. Estamos tan bien juntas que creo que no nos separaremos nunca. Y esa persona maravillosa que he encontrado, soy yo misma.

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