Y de pronto cientos de soles incendiados cayeron sobre nosotros dejando el cielo sin luz. Corrí, me escondí, volví a correr... Todo fue inútil. Desde un plano cenital vi como mi cráneo era aplastado por un piedra enorme. Mis sesos se estamparon contra un trozo de muro que nadie pensó que siguiera en pie, formando un grafiti siniestro. Mis manos amputadas de mis brazos y estos de mi cuerpo. Mis pies vacíos de zapatos y de piernas.
¿ Quién ha mandado esto?. ¿ Tu Dios?. ¿ Mi Dios?. No, algo más fuerte que cualquiera de ellos: el odio del hombre.
martes, 1 de abril de 2025
Free Palestine
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
El pueblo
No sé por qué pero tenía que volver al pueblo donde me crié con mi abuelo. Aquel sitio lleno de casas de piedra, olor a pan recién hecho y...
-
Ayer anduve por nuestros lugares. Me senté en nuestro banco y miré el mar por las dos. Sentí que de nuevo estabas a mí lado cogiéndome la ...
-
Este año tengo todo planeado para nochebuena. Que sepáis que estáis todos invitados a mi casa. Solamente os quiero pedir unos favorcillos ...
-
Hoy he leído poco, apenas veinte páginas pero con el jaleo de casa no me concentro. Estoy con una novela policíaca de Jo Nesbø, un autor nor...

No hay comentarios:
Publicar un comentario