lunes, 23 de junio de 2025

Calle 47


 

 El callejón 47 seguía oliendo a inmundicia a pesar de haber sido limpiado no hacía mucho. Tenía ratas enormes que, después del vertido tóxico, nacían con dos cabezas, dos patas solamente y sin cola. Los más desarrapados seguían durmiendo allí en cajas de cartón y los crímenes nocturnos eran frecuentes. A pesar de todo a Denis le gustaba asomarse a su ventana cada noche y con su único ojo atisbar un trocito de luna. Estaba tan acostumbrada al mal olor y al trasiego que nada le llamaba la atención, hasta la noche en que llegó él con su traje de payaso trasnochado y un cuchillo clavado en la cabeza. Lo miró hastiada y le ladró unas palabras: no permito esa clase de conducta en mi callejón, solo se admiten cadáveres.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Que viene la poli

  Hoy he leído poco, apenas veinte páginas pero con el jaleo de casa no me concentro. Estoy con una novela policíaca de Jo Nesbø, un autor n...