Para no pensar guardé mi mente entre rejas. Para no sentir encerré mi corazón en una cárcel. Después, para sentirme aún más segura, Tapie todas las ventanas. ¿ Me había librado de la maldad del mundo o había librado al mundo de mí?. Ellos siguieron viviendo y yo empecé a escucharme, a sentirme y a conocerme y me di cuenta de que el único peligro para mí era yo misma. Quise liberarme, grité y pataleé pero cada cual iba a lo suyo y no encontré a nadie que me librara de mí misma.

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