Cuando ya no pude más, abrí la boca para gritar pero en vez de expeler el aire salió mi corazón. Cayó justo delante de mí, era una masa sanguinolenta que aún latía. Me sorprendió que en ese mismo instante todo mi dolor cesó. Ya no sentía nada. Dudé entre recogerlo del suelo o irme sin él. Cuando ya me estaba agachando, un pie enorme lo pisó y ahí mismo y a la vez ambos morimos.
miércoles, 26 de noviembre de 2025
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