Por fin llegué a mi sitio, a mi lugar tan esperado. El camino ha sido muy difícil. He caminado demasiado en la oscuridad, golpes, tropiezos y sensación de soledad. Cuando ya me iba a dar por vencida vi una luz al fondo que se acercaba lentamente. Una voz tranquila y suave me dijo al oído: " ven, confía en mí ". No sé por qué me dejé llevar y entonces, al frente, ya todo fue luz y color. Me sentí salvada.
Esto es lo que pasa cuando entras al cine con la película empezada y tiene que venir el acomodador a rescatarte.

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