Cuanto dolor cabe en una persona.
Cuanto sufrimiento en una mirada.
Cuántas lágrimas en unos ojos.
Somos contenedores acogiendo todo lo que vivimos.
La piel se va acartonando y se hace impermeable.
Llevo tiempo observando como arrastras tu cuerpo por la calle sin poder levantar la mirada al cielo.
Solo miras las baldosas grises .
No te paras a mirar si es invierno o verano.
Los pájaros cantan pero no los oyes.
Dejas un rastro de desilusión como si fuera la baba de un caracol.

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