Hay historias que no se dejan contar. Se te agarran a las tripas con un nudo inextricable y cuanto más lo intentas más se agarran. A veces es por pudor o por vergüenza. No quieren que nadie sepa lo que llevas dentro. Y yo que necesito vomitar mi historia, me veo sin fuerzas. Está echando raíces y crece y crece sin parar. Algún día lograré desatarme de esa historia y la contaré.
jueves, 18 de junio de 2026
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