No me gusta que el tiempo me empuje siempre hacia adelante. Yo voy a mi ritmo. A veces incluso me detengo y dejo que pase junto a mí sin mirarlo ni una sola vez. Camino, me paro junto al camino y ahí viene él a decirme que lo estoy perdiendo. Sentarse bajo un buen árbol y mirar la naturaleza no es perder el tiempo es darle calidad a los minutos. Estoy segura que esto del tiempo lo inventó un relojero para su conveniencia. Y desde este paisaje maravilloso me importa un bledo si el resto de la humanidad va de aquí a allá corriendo como pollo sin cabeza, a mí lo que me importa es que nada ni nadie me empuje para que corra.
viernes, 25 de septiembre de 2026
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