No entiendo por qué las niñas de ahora tienen tantas ganas de ser mayor. Para mí, la infancia, fue un tiempo maravilloso, hasta tal punto no quería crecer que cuando llegué a la adolescencia me agarré con persistencia a mí niñez. Después, en la juventud, añoraba la adolescencia. Una vez que la sociedad me declaró " adulta " empecé a recular como quien va a donde no quiere ir. Ahora, ya no tengo remedio, o sí, porque me aferro a mí nieta y empiezo a vivir con ella todas las edades.

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