martes, 1 de abril de 2025

Free Palestine


 

Y de pronto cientos de soles incendiados cayeron sobre nosotros dejando el cielo sin luz. Corrí, me escondí, volví a correr... Todo fue inútil. Desde un plano cenital vi como mi cráneo era aplastado por un piedra enorme. Mis sesos se estamparon contra un trozo de muro que nadie pensó que siguiera en pie, formando un grafiti siniestro. Mis manos amputadas de mis brazos y estos de mi cuerpo. Mis pies vacíos de zapatos y de piernas.
¿ Quién ha mandado esto?. ¿ Tu Dios?. ¿ Mi Dios?. No, algo más fuerte que cualquiera de ellos: el odio del hombre.


No hay comentarios:

Publicar un comentario

Que pereza un amante

  Ayer oí en la TV que tener un/a amante sale muy caro. Pero no dicen la pereza que da a ciertas edades. Cuando eres joven solo quieres aven...