domingo, 19 de julio de 2026

Tiempo perdido


 

Cinco mil pasos hay de tu casa a la mía. Lo sé de tantas veces que recorrimos el camino cogidos de la mano. Al principio yo sacaba la silla de anea a la puerta porque me gustaba verte llegar; ya fuera invierno o verano con frío o calor te veía llegar sonriendo. Con los meses cada vez llegabas más tarde, más cansado y más indolente. Que si el trabajo, los amigos y mil excusas más. Yo te miraba con los mismos ojos pero ya no me veía reflejada en ellos. Busqué una solución: vernos a mitad de camino para que no anduvieras tanto. Yo seguía igual de ilusionada y ahora tengo que decir que también ilusa. Un día me quedé esperando y al siguiente y al siguiente hasta que ya por costumbre me quedaba sentada en la misma silla ya desvencijada como yo. Se me quedaron los ojos pegados en aquel camino junto con el corazón y la juventud. Cuando alguien pasa por mi puerta solo ve a una " vieja " con un perro igual de viejo que me calienta los pies en invierno. Tonta de mí que seguí esperando hasta el último día de mi vida.

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