A veces es bueno dejar de ser madre, abuela y esposa y volver a ser solo novia. Te coges a tu pareja y te vas a algún sitio, no tiene que ser especialmente lejos pero sí lo suficiente para sentirte libre y en otro escenario. Entonces os cogéis de la mano, susurráis tonterías al oído y os soltáis un beso en to los morros aunque sea en plena calle. La gente, por supuesto, mira y piensa que ya no tenemos edad para esas exhibiciones de amor y a ti como que te importa todo un pimiento porque ya no tienes sesenta años, tienes veinte, la vida es maravillosa y te sientes feliz y libre. Y eso para una pareja es hasta necesario y carga las pilas a tope. Después vuelves a la rutina donde apenas hay tiempo ni para miraros a la cara.
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Así es, Yolanda. No hay que esconderse y reprimir el amor común con la pareja. Los que puedan hacer algun comentario despectivo no vendrán a cuidarnos si es necesario. Entonces, para qué preocuparnos por qué dirán estos extraños? Yo no lo haría, al menos.
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