La bala cumplió religiosamente con su cometido, desgarrar el corazón de su víctima. Explotó en el centro del pecho y la camisa de aquel desgraciado se convirtió en un flamante lienzo blanco donde la sangre roja dibujó sin miramientos un dibujo abstracto, casi poético, por donde escapó su vida. Se fue desmoronando poco a poco; primero cayó de rodillas como implorando a la muerte que no se demorara más, después su cara se convirtió en una máscara grotesca de dolor y por último se derrumbó mordiendo el polvo de la calle. Y ahí quedó tumbado en decúbito prono sin que nadie hiciera nada. Todos dieron por sentado que era culpable de algo aunque nadie se preocupó por investigar. Un muerto más no importa en ciertos lugares.
domingo, 4 de junio de 2023
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
Dos mujeres
El sol ha empezado a aparecer tímidamente por el este descubriendo poco a poco las sinuonas curvas de la tierra, el azul sobrio del mar y ...
-
Nadie sabía por qué aquel tipo se empeñaba en cantar la misma canción cada noche. Él sí lo sabía pero no dejaba entrever ninguna emoción...
-
A mí querido Juanan y a mí nos han llamado para ir a la Isla de las tentaciones. Estamos muy contentos porque estamos muy seguros de nuest...
-
El lunes de la semana pasada dimos una clase de pilates estupenda, como siempre, y al salir nos dijo Pilar, la profe,: el próximo día veni...

No hay comentarios:
Publicar un comentario