miércoles, 16 de agosto de 2023

Felices 18 años


 

No sé si te vi porque miré o miré porque te vi pero enseguida cerré con fuerza los ojos para tatuarme tú imagen en la retina. Y ya todo era tú: el cielo era tú, el mar era tú, el bosque era tú y cada persona que miraba era tú. Tú imagen aparecía troquelada allá donde ponía mis ojos. Me acostumbré a tenerte presente en cada acto por muy efímero que fuera. Tú, una sola sílaba que guarda un mundo, mi mundo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

El viento que no cesa

  Este viento que no cesa ya me tiene desquiciada. Acabo de poner un CD para llevar mi atención hacia otro sitio. Es un CD antiguo, de Los P...