No me hables con tu voz porque no te entiendo... Háblame con tus manos, tus ojos, tu piel... Ellos no mienten, te muestran como eres, con todos tus temores y tus miedos, tus fobias y tus filias ... Cuando usas la voz dices cosas que no sientes y me decepcionas... Quiero tu ser puro, el que se escapa por tus poros, aquel que no puedes retener... Tus ojos, tus manos, tu piel, no razonan, se dejan llevar hasta mí y me encuentran sin obstáculos... Aquí estoy para que me encuentres sin prisas y sin pausas... Yo te espero siempre.

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